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Dolor y sal

Un anciano maestro Hindú se cansó de las quejas de su aprendiz así que, una mañana, le envió por algo de sal. Cuando el aprendiz regresó, el maestro dijo al joven infeliz que pusiera el puñado de sal en un vaso de agua y luego se la bebiera.

-“¿A qué sabe?” preguntó el maestro.
-“Amargo,” escupió el aprendiz.

El maestro rió entre dientes y entonces le pidió al joven tomar la misma cantidad de sal en la mano y ponerla en el lago. Los dos caminaron en silencio al lago cercano y una vez que el muchacho lanzó al agua su manotada de sal el viejo le dijo: “Ahora bebe del lago.”

En cuanto el agua se escurría por la quijada del joven, el maestro le preguntó: “¿A qué sabe?”
-“Fresca,” comentó el aprendiz.
-“¿Te supo a sal?”
-“No,” dijo el joven.

En esto el maestro se sentó al lado de este chico que le recordaba a sí mismo y le tomó sus manos:
“El dolor de la vida es pura sal; ni más, ni menos. La cantidad de dolor en la vida permanece exactamente la misma. Sin embargo la cantidad de amargura que probamos depende del recipiente en que ponemos la pena. Así que cuando estás con dolor, la única cosa que puedes hacer es agrandar tu sentido de las cosas. Deja de ser un vaso. Conviértete en un lago.”

Comentaris

Yoriento ha dit…
Hola Cris,

como no veo el enlace al artículo donde se publicó esta historia te lo dejo más abajo por si se te olvidó ponerlo y te apetece añadirlo. :-)

Gran metáfora, verdad? :-))

http://yoriento.com/2009/08/la-metafora-de-la-sal-historia-invitada-592.html/
Anto ha dit…
Por azar he llegado a tu blog. Es muy interesante. Te sigo.

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