diumenge, de maig 27, 2007

LA NEGACIÓN DE LAS EMOCIONES


“(…) el daño más grande que la cultura patriarcal ha generado en la existencia humana ha sido dar valor de buenas o malas a las emociones. Las emociones no son ni buenas ni malas. El problema surge de nuestra ceguera ante nuestro emocionar, y al no verlas, en el quedar atrapado en ellas. Les decimos a nuestros niños: “controlen a sus emociones”, lo que equivale a decirles: “niéguenlas” y los atrapamos en la ceguera sobre nosotros mismos. Si dijéramos: “mira tu emocionar y actúa consciente de él les abriríamos un espacio reflexivo y los invitaríamos a una libertad responsable (…)”

Humberto Maturana
Escuela Latinoamericana de Coaching

dissabte, de maig 19, 2007

Reforma de la cocina

En una reforma de una casa rural, habían diferentes inversores-trabajadores. La persona que se ocuparía de cocinar diseñó la cocina.

Cuando ya estaba construida y la visitaron, se dieron cuenta de todas las carencias que tenía aquella cocina y de lo incómoda que resultaba. La solución pasaba por volver a reformarla de nuevo.

La duda surgió en el momento de pagar. El error lo había cometido una persona y no era justo, que los demás pagasen por el mismo. Así que se decidió que la persona encargada de la cocina pagara la nueva reforma.

Esta persona se enfadó muchísimo y estuvo varios días con un enfado supremo. Hasta que reflexionó sobre su error y sobre la responsabilidad de su error.

Entonces, fue a agradecer uno a uno a sus colegas por la lección que había aprendido.

Para los humanos, el dinero es algo que nos remueve de arriba a abajo. Es una de las cosas que más nos hace reflexionar y pagar por nuestros errores, nos hace reflexionar sobre nuestra actuación.

Todo pasa


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total, y que ayude a mis herederos, y a los herederos de mis herederos, para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera que quepa debajo del diamante del anillo.


Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total... Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada.


El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también lo consultó. Y éste le dijo:

- No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un Sacerdote. Era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje. El anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey. Pero no lo leas le dijo, mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin. Y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos. No podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino...

De repente, se acordó del anillo. Lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso:

Simplemente decía: 

"ESTO TAMBIÉN PASARÁ".

Mientras leía "esto también pasará" sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos. El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido. Aquellas palabras habían resultado milagrosas.

Dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo.

El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:

- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.

- ¿Qué quieres decir? preguntó el rey. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.

- Escucha, dijo el anciano: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: "Esto también pasará", y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. 

El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado.

Entonces el anciano le dijo:

RECUERDA QUE TODO PASA. Ninguna cosa, ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

dilluns, de maig 14, 2007

Una vida normal: miedo al cambio (I)


Javier Carril como buen Coach inspirador y su artículo "Las decisiones poderosas" me han animado a escribir sobre el cambio y es que el cambio es algo permanente como decía Heráclito. Si es algo permanente y todos somos conscientes de ello, a qué le tenemos tanto miedo.

Nuestras vidas y nuestro tiempo son como un vaso lleno de agua. Tenemos una familia, unas pertenencias materiales, unas amistades y unas costumbres. Incorporar un cambio a nuestras vidas, quiere decir destinar menos tiempo y recursos a alguna de las cosas a las que estamos acostumbrados. A eso se le llama salir del area de confort y consiste en dejar de hacer alguna cosa para darle espacio a otra que deseamos.

Imaginemos la vida de cualquier persona, alguien que cuando llegó a la universidad no sabía qué hacer y decidió una carrera al azar o bajo algún criterio de demanda laboral o familiar. Acaba su carrera y ya tiene un título que dice que es farmacéutico. Como tal, su familia espera que encuentre trabajo en algo relacionado con sus estudios y acaba trabajando en una farmacia, vendiendo medicamentos.

Conoce a otra persona. Pasado un tiempo prudencial "normal" -dictado por la sociedad, familia o amigos- deciden vivir juntos. De repente, un día de descanso sólo en casa, se da cuenta de que no es feliz. Tiene una familia, un trabajo respetado y bien pagado, su pisito y su hipoteca. Los años han pasado y las obligaciones ahora son muchas. Ya no tiene 18 años para pataletas ni berrinches. Ahora es adulto. No puede imaginarse otra cosa u otra vida que sea esta. Pero no es feliz.

Esta persona ha tenido un respiro para reflexionar y darse cuenta. Ha dejado de ver la televisión, de leer algún libro o de trabajar para darse cuenta de que algo va mal.

¿Qué puede hacer? ¿Decirle a su pareja que no es feliz? ¿Conseguir que se preocupe por algo que ni siquiera sabe qué es? ¿Callar y llevar en silencio la seguridad de su infelicidad? ¿Comentarlo con la familia? No puede, tiene demasiadas obligaciones, demasiadas expectativas que cumplir.

A veces, las personas no dejamos ese espacio vacío para que las cosas vayan bien. Entonces es nuestro cuerpo que reacciona con enfermedades o dolencias que nos obligan a tener esos momentos tan necesarios para nosotros mismos.

Nuestro personaje ha vaciado un poco su vaso para incorporar un cambio y ese cambio provoca dolor, angustia, ansiedad...

No queremos sentir ese dolor, no queremos sentimientos negativos. Preferimos quedarnos con nuestra máscara y con lo que tenemos. El cambio tiene un alto precio y es darnos cuenta de que tenemos que dejar cosas en el camino para incorporar otras nuevas. Cambiar comportamientos, cambiar personas, espacios, libros, creencias y valores y eso es difícil y da miedo.

¿Qué eres capaz de abandonar para ese cambio que tanto deseas?

dissabte, de maig 05, 2007

El recipiente agrietado

Un aguador de la India tenia sólo dos grandes ánforas que colgaban en los extremos de un palo y que cargaba sobre su espalda. Una tenia diversas grietas por las que se escapaba el agua, de manera que al final del camino sólo conservaba la mitad, mientras que la otra era "perfecta" y mantenía su contenido.

Esto pasaba a diario.

El recipiente sin grietas estaba muy orgulloso de sus éxitos. Se sabía idóneo para lo que había sido creado. Pero la pobre ánfora agrietada estaba avergonzada de su propia imperfección y de no poder cumplir correctamente su tarea.

Así que, al cabo de dos años, le dijo al aguador: "Estoy avergonzada y quiero disculparme porque debido a mis grietas sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir por tu trabajo".

El aguador le contestó: "Cuando volvamos a casa fíjate en las flores bellísimas que han crecido a lo largo del camino".

El recipiente así lo hizo y ciertamente vió muchísimas flores preciosas a lo largo de la vereda. Pero continuó sintiendose triste porque al final sólo guardaba dentro la mitad del agua.

El aguadero le explicó entonces: "Quise ver el lado positivo de tus grietas y sembré flores a lo largo del camino. Todos los días las riegas y durante dos años, yo he podido cogerlas y regalarlas.

Si no fueses exactamente com eres, con tu capacidad y tus limitaciones, no hubiese sido posible crear esta belleza que a todos los que pasa sorprende.

Corrección

De Idries Shah, maestro sufí (1924-1996) La Sabiduría de los Idiotas Abdullah ben Yahya estaba enseñando a un visitante un manuscrit...