divendres, de febrer 08, 2013

Talento, motivación, metas...

"A la cima no se llega superando a lxs demás, sino superándote a ti mismx."

¿Es bueno proponerse retos en la vida? El Coaching guía hacia la acción, guía hacia la superación de nuestros miedos lejos de nuestra zona de confort, siempre con miras hacia un objetivo.

Pero qué pasa cuando ya nada es retador, cuando hemos conseguido llegar a las cimas que hemos querido alcanzar y ya no se nos ocurre nada que nos mueva.

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No siempre alcanzamos todas las cimas objetivo, pero el recorrido hacia ellas, nos han enseñado mucho más que llegar a ella. Aprendemos a gestionar fracasos, a resolvernos en entornos poco amigables, a mirar desde otras perspectivas, a conocernos mejor, etc.

Pero, ¿qué pasa cuando hemos perdido interés por esas experiencias y cuando los retos ya no consiguen levantarnos de la silla? ¿Nos estamos acercando o preparando para un nuevo cambio en nuestras vidas aún sin saberlo? O simplemente, como dirá , las cosas simplemente suceden y nosotrxs nos adaptamos, le damos sentido o interpretamos independientemente de ninguna trascendencia, sea cual sea.

No creo que nuestras acciones tengan ninguna trascendencia, George Carlin expone muy bien lo que yo pienso acerca de la existencia humana en "Saving the planet". Pero independientemente de esa posible trascendencia, me parece necesario tener objetivos para ir viviendo. 

Una persona sin objetivos y en armonía consigo mismx y con el entorno debería estar en un estadio de iluminación o de paz interior. Debería ser como un árbol con fuertes raíces y ramas flexibles que se adaptan y moldean a las inclemencias meteorológicas y las aprovechan para nutrirse y mantener su vigor. Pero un árbol es estático, está anclado a un suelo, incapaz de moverse y nosotrxs no somos árboles, no enraizamos ni nos alimentamos pasivamente de la lluvia, del sol y del suelo. ¿Podemos vivir así? ¿Ese estadio no desencadenaría en una especie de desidia?

Hace años que leí Siddharta y quizá la versión que ronda por mi mente está tan transformada que poco tiene que ver con la original, pero ¿qué hacía Siddharta cada vez que agotaba una forma de vida? Experimentaba con otra. ¿Cómo la elegía? ¿Cuál era su motor? ¿Cómo mantenía la motivación después de alcanzar y aprender del recorrido a sus cimas?

En ese estado, seguramente me gusta pensar que el universo conspira para hacernos vivir lo que nos toca vivir. Pero eso supone que existe un ente superior que nos guía o que tenemos un destino y por lo tanto nuestra vida es trascendente. No creo que tenga importancia nuestra vida y tampoco me incomoda que no la tenga. Pero, aunque la motivación sea el motor para desarrollar nuestro talento, ¿cómo podemos retarnos de nuevo para salir de nuestra zona de confort, sea la que sea?

Hoy curiosamente me han enviado esta cita de uno de mis autores de referencia, John Berger:

"No todos los deseos conducen a la libertad, pero la libertad es la experiencia de un deseo que se reconoce, se asume y se busca. El deseo no implica nunca la mera posesión de alguna cosa, sino la transformación de ese objeto. El deseo es una demanda: la exigencia de lo eterno, ahora. La libertad no constituye el cumplimiento del deseo, sino el reconocimiento de su suprema importancia."

2 comentaris:

ha dit...

Fíjate en un animal cualquiera (menos en el animal que dice no ser un animal).

Verás que cuando tiene que actuar, actua (y muy rápido) y cuando no tiene que actuar, está quieto y aparentemente relajado, como un gato sentado en una estantería que no sabes si es una estátua o está vivo.

El ser humano cuando actua está lleno de dudas casi siempre (menos cuando fluye) y cuando no ha de actuar, está inquieto, no sabe estar parado, se tiene que poner a hacer algo... O se tira a descansa agotado o tiene que hacer algo (hasta que se agote).

Talento, motivación, metas...

¿Vivir para el futuro o vivir en el presente?

¡Cuidado! no digo que no tengas plantearte metas, creo que se nos ha ido de las manos, y mucho, al 99% de la población...

Medita también sobre las metas y cuantas de ellas son simplemente "halagar al ego". Igual ninguna, igual todas...

Cris Pérez-Vàzquez ha dit...

Sin lugar a dudas se debe vivir en el presente y no estar permanentemente viviendo del pasado o proyectando hacia el futuro.

¿Sabes qué me da "miedo" de todas estas afirmaciones? Que la gente leemos los textos como si fueran instrucciones. Nos han educado como autómatas que reproducimos lo que nos parece bien al pie de la letra. Es decir, cogemos un texto que nos gusta, lo numeramos y seguimos las instrucciones. No cuestionamos, no adaptamos, no personalizamos ni cambiamos.

Entonces se pone de moda: "carpe diem" y se lleva al extremo. No es malo el "carpe diem", lo que es malo es llevarlo al extremo. No es malo plantearse objetivos y lo llevamos al extremo.

Quizá soy yo quien se dedica a experimentar las cosas hasta el límite y simplemente estoy manifestando mis propios miedos.

Lo que está claro es que encontrar el equilibrio entre vivir el presente, recordar el pasado y tener un rumbo para el futuro es, como mínimo, entretenido.

¡Bezoz!

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