Ves al contingut principal

Me gustaría tocar el piano como usted

En cierta ocasión, tras un concierto de un famoso pianista, se acercó un fan y le dijo:

- "Me encantaría tocar el piano como usted. Realmente me gusta mucho y me gustaría hacerlo."

A lo que él contestó:

- "No. A usted le gusta "la idea" de tocar bien el piano. Si realmente le gustase tocar el piano, con todo lo que ello implica (ensayos, tiempo, dedicación, renuncias, etc.) ya lo estaría haciendo.

me ha recordado este "cuento" a raíz de su comentario en "No tengo tiempo". Estos días ando dándole vueltas a lo de: "Si hay algo que no te gusta, cámbialo" y al Manifiesto Holstee.

Comentaris

¿Tocar el piano?
Sí...eso nos gustaría a todos.
Yo era como el del relato tuyo.
Quería tocar el piano, hasta que empecé a estudiarlo y pasados cinco años me di cuenta de que no disfrutaba.
Habría disfrutado si ese conocimiento hubiera estado insertado en mi cerebro, pero después de pasarme días y días repitiendo la misma parafernalia, me di cuenta de que para mí no merecía la pena, pues lo que al final tocaba no me sonaba a nada.

Sí al que lo escuchaba por primera vez, cuando yo lo interpretaba. Ese que me escuchaba deseaba también tocar el piano...como yo lo deseé en tiempos.
Al final...lo que me gusta es hacer ruidos con él, sin tocar nada.

Entrades populars d'aquest blog

La omnipresencia de la pérdida: Kafka y la muñeca viajera

De Jordi Sierra i Fabra
Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. La niña lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca. Ayudó a la niña a buscar la muñeca, aunque no tuvieron éxito. Quedaron al día siguiente para seguir buscándola.
Como no la habían encontrado, Kafka inventó ser cartero de muñecas y le entregó una carta “escrita” por la muñeca donde le decía a la niña que no llorase su ausencia, que había salido de viaje a ver mundo: 
- "Te escribiré mis aventuras ." - concluía la carta.
Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía las cartas que escribía de aventuras imaginarias de la muñeca. La niña quedaba así consolada. 
Kafka se puso enfermo y tuvieron que poner fin a sus encuentros. Le regaló una muñeca con una carta. La muñeca obviamente era diferente que la muñeca original. La carta explicaba que los viajes la habían cambiado.
Años más tarde, la chica ahora crecida, encontró u…

¿Para qué sirve la mente?

De Eduard Gasset "El Scio. La medicina cuántica." la Eco

Para pensar, está claro, pero ¿para qué sirve pensar?
Pensar da sentido al mundo a nuestro alrededor. El cerebro puede ser observado, a semejanza de todo en el universo, como un sistema cuántico en el que trabajan multitud de redes neurales cuánticas en evolución, seleccionadas y sufriendo mutaciones basadas en su funcionalidad en relación a su interacción con sistemas perceptuales y motores, siempre determinado por las necesidades del organismo.

¿Hiperempatía?

Hiperempática: dícese de la persona que es empática en exceso. Asume los problemas de las otras personas como propios. A sus propios problemas, se le añaden los de la demás gente hasta la saturación y el sufrimiento extremo. Antepone gustos y derechos de otrxs a los propios.
Los actos egoistas son necesarios para el buen funcionamiento psicológico. Las personas empáticas se sienten culpables cuando hacen un acto egoista, ya que creen que su actitud es falsa y malintencionada.
De Silvia Luthor
En este enlace hay la interpretación de un test que puedes realizar en este otro para medir tu empatía.