Ves al contingut principal

Maltrato sutil

Un día cualquiera, en una ciudad cualquiera, de un país cualquiera, nació una niña preciosa. Sus maravillosos ojos lo miraban todo con curiosidad y cuando empezó a caminar por la ciudad, le dijeron que para ser guapa había que llevar vestidos bonitos y dejó de sentirse guapa, si no llevaba un lindo vestido.

Le dijeron que si cambiaba el color de su piel sería más guapa y le enseñaron a maquillarse y dejó de sentirse guapa si no iba maquillada.

>>
Le dijeron que para ser más guapa tenía que ser más alta y se puso y sufrió sus primeros tacones y se sentia bajita y enana, si no llevaba tacones.

Le dijeron que para ser guapa, tenía que ser delgada y ya nunca pudo comer lo que le gustaba sin sentirse culpable.

Y le dijeron que su pelo…
y le dijeron que su cintura…
y le dijeron que su pecho…

Hasta que aquella niña se sentía tan fea que todos los días necesitaba un sacrificio para sentirse más guapa.

Terminó por estropearse la piel, maquillándose a diario.
Destrozarse los pies al llevar tacones muchas horas.
Desnutrirse al mantenerse extremadamente delgada.

Le habían enseñado a no quererse como era. A necesitar cientos de medios ortopédicos para ser digna de los demás.

Hasta que empezó a temer que los demás descubrieran como era ella en realidad y sintiéndose fea, se enamoró de un chico que la trataba como si no fuera digna de él y a ella le parecía normal.

Y sintiéndose así, fea, sin aceptarse a sí misma, permitió que la maltratara.

No olvides nunca que la verdadera belleza es una actitud y que eres auténticamente preciosa cuando eres auténtica.

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

La omnipresencia de la pérdida: Kafka y la muñeca viajera

De Jordi Sierra i Fabra
Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. La niña lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca. Ayudó a la niña a buscar la muñeca, aunque no tuvieron éxito. Quedaron al día siguiente para seguir buscándola.
Como no la habían encontrado, Kafka inventó ser cartero de muñecas y le entregó una carta “escrita” por la muñeca donde le decía a la niña que no llorase su ausencia, que había salido de viaje a ver mundo: 
- "Te escribiré mis aventuras ." - concluía la carta.
Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía las cartas que escribía de aventuras imaginarias de la muñeca. La niña quedaba así consolada. 
Kafka se puso enfermo y tuvieron que poner fin a sus encuentros. Le regaló una muñeca con una carta. La muñeca obviamente era diferente que la muñeca original. La carta explicaba que los viajes la habían cambiado.
Años más tarde, la chica ahora crecida, encontró u…

¿Para qué sirve la mente?

De Eduard Gasset "El Scio. La medicina cuántica." la Eco

Para pensar, está claro, pero ¿para qué sirve pensar?
Pensar da sentido al mundo a nuestro alrededor. El cerebro puede ser observado, a semejanza de todo en el universo, como un sistema cuántico en el que trabajan multitud de redes neurales cuánticas en evolución, seleccionadas y sufriendo mutaciones basadas en su funcionalidad en relación a su interacción con sistemas perceptuales y motores, siempre determinado por las necesidades del organismo.

¿Hiperempatía?

Hiperempática: dícese de la persona que es empática en exceso. Asume los problemas de las otras personas como propios. A sus propios problemas, se le añaden los de la demás gente hasta la saturación y el sufrimiento extremo. Antepone gustos y derechos de otrxs a los propios.
Los actos egoistas son necesarios para el buen funcionamiento psicológico. Las personas empáticas se sienten culpables cuando hacen un acto egoista, ya que creen que su actitud es falsa y malintencionada.
De Silvia Luthor
En este enlace hay la interpretación de un test que puedes realizar en este otro para medir tu empatía.