dilluns, de juny 04, 2007

Ulises y las sirenas

Ulises, en el camino de regreso a Itaca, es puesto sobre aviso por la hechicera Circe del peligro que les acechará al transitar junto al territorio de las sirenas. Las sirenas atraían a los navegantes con un canto melodioso e irresistible para después asesinarlos.

Ulises desea más que nada llegar a casa de Penélope y, dispuesto a poner todos los medios a su alcance para lograr su objetivo, tapona los oídos de sus marinos con cera y se hace atar al mástil con orden expresa de que suceda lo que suceda, no lo suelten del mismo.

Otra versión: El silencio de las sirenas, Franz Kafka

Empuja la vaca

Un sabio maestro y su fiel discípula paseaban por un bosque, mientras le explicaba la importancia de conocer lugares diferentes, visitar y ...