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La simplicidad descrita por André Compte-Sponville

Entrevista a André Comte-Sponville traducida 

¿Cuáles son sus placeres simples preferidos?
(...) Dudo si añadir la sexualidad. Es el placer más fuerte, pero ¿lo podríamos clasificar como simple? No estoy seguro. Lo que es más deleitable en la sexualidad es una cierta turbación. Pero lo que es turbio pocas veces se puede considerar simple...

¿En qué sentido la simplicidad es una virtud?
(...)
La simplicidad no está en el tener, sino en el ser. Ser simple, es ser lo que somos, sin añadidos, sin aparentar, sin jugar ningún rol. Es la existencia misma, en tanto en que no hay nada más que añadir. (...) La simplicidad es también la virtud más ligera, la más transparente y una de las más raras. La simplicidad es lo natural: sin grandes frases ni mentiras, ni exageraciones, ni pomposidad. Es la vida reducida a su mínima expresión, la vida insignificante, esa es la verdadera. 'Lo contrario al ser no es no ser, sino el doble' escribe Clément Rosset. Lo contrario a lo simple no es lo complejo, sino lo falso. Ser simple es no prestar atención (a unx mismx, a la propia imagen, a la propia reputación), no calcular, ser sin trampa ni cartón, sin pensamientos ocultos, sin programa, sin proyecto... La simplicidad es olvidarse de unx mismx, es eso lo que la convierte en una virtud: no la antítesis al egoismo, como generosidad, sino lo opuesto al narcisismo, a la pretensión, a la altivez. Quien es simple no tiene nada que demostrar, no quiere parecer nada, ni buscar nada, porque todo está ahí.

(...) La simplicidad no está en la filosofía, sino en la sabiduría.

(...) en cuanto a la serenidad, lo que Epicuro llamaba ataraxia, es probablemente el más simple, el más raro de nuestros estados de ánimo.

(...) El pasado no es, ya que no existe. Ni el futuro, puesto que todavía no existe. Sólo existe el presente. Pero lo más frecuente es separarnos de él por el arrepentimiento o por nostalgia, o por la esperanza o el miedo... Ya no estamos en la simplicidad de vivir, sino en la dualidad, lo que San Agustín llamaba la distensión del alma como emparedados entre el pasado y el futuro… Vivir simplemente, es entonces vivir en el presente. (…) El presente no deja de cambiar, pero tampoco deja de continuar. El presente no desaparece jamás. Los eventos cambian; el presente permanece. (…) Siempre es hoy, es lo que llamamos eternidad.

(…) No hay que confundir simplicidad con felicidad. Cuando estás infeliz, simplemente sé infeliz. Eso es mucho mejor que querer a cualquier precio la felicidad, cuando la realidad se opone. Y cuando no estés feliz ni infeliz, que es el caso más frecuente, debes estar entre los dos sentimientos. La simplicidad es una virtud. La felicidad, una suerte. Lo que sí es verdad, en revancha, es que es difícil estar feliz cuando no se sabe apreciar los placeres simples de la existencia. No porque sean suficiente para encontrar la felicidad, sino porque la felicidad, sin ellos, no es más que un sueño, una mentira.

(…) la simplicidad es una virtud necesaria y difícil. Ser simple, no es buscar la modestia; es rechazar las falsas grandeces.

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