dimarts, de març 10, 2015

Cambio de conciencia para una existencia armónica

Algunas religiones, filosofías o creencias afirman que cada ser humano tiene una misión. Probablemente eso que llamamos misión es más algo que debemos aprender para conciliar nuestra existencia en armonía. Aclaro esto, porque en el texto que he recogido de la revista Integral se puede concluir con un enfoque utilitarista de la función en el universo del ser humano y por lo tanto una cosmovisión antropocéntrica que, bajo mi punto de vista, se contradice con una conciencia común en la que todo, absolutamente todo es parte. 

El ser humano no tiene ninguna misión, más que la que deba aprender para conciliarse con esa conciencia común. El ser humano forma parte de un ecosistema planetario donde el papel que juega es insignificante en cualquier término: material, temporal, etc. Sólo es importante en la convivencia con sus iguales y en su propia existencia.

Me parece interesante comprender la insignicancia de nuestra existencia para entender que el respeto por nuestros iguales y por todo lo que nos rodea es el único medio de conciliarnos y tener una Vida Dulce, un Suma Qamaña.

Aclarado esto, me parece muy acertada la aproximación que podemos encontrar en la revista Integral a un cambio de conciencia:



Lo que se sabe del universo conlleva a un cambio de conciencia. 

Cada vez más personas están asumiendo una nueva perspectiva sobre la Tierra y la vida. La nueva conciencia se manifiesta a través de actitudes concretas:
  1. Estar presente: 
    Estar presente significa no solo conocer la historia del universo, sino también vivirla, ser el universo. La energía que mueve cada individuo es la misma que impulsa el universo. Lo lógico es que actúe en la misma dirección. Podemos tomar conciencia de que las ideas que podamos tener son tan nuestras como lo son de la Tierra. El universo es a través de nosotrxs y en ese sentido estamos presentes. Lo contrario de estar presente es no atender las propias necesidades, no relacionarse de manera apropiada con los demás y el entorno, dejarse manipular o mantenerse distraídx.

  2. Ser auténticx: 
    Lo maravilloso es que en el universo todo desempeña una función, todo tiene una misión creativa. Uno de los misterios más profundos radica en encontrar nuestra verdadera función en el universo. Descubrirla puede llevar una vida o llegar en un instante. Es frecuente tener una profunda intuición durante la adolescencia y se experimenta como una vocación. Esta vivencia suele estar acompañada de un compromiso ético, una creatividad intensa o la necesidad de participar en un gran proyecto común. 

  3. Ser inclusivx: 
    Uno de los grandes motores del desarrollo cósmico es la inclusividad, es decir, la extensión del propio interés en círculos cada vez mayores. Hace 400 millones de años las poblaciones de peces empezaron a preocuparse por su progenie lo suficiente para protegerla, aunque brevemente. Más adelante, los mamíferos fueron capaces de cuidar de los hijos durante años, includo toda la vida. Las primeras tribus se consideraban a sí mismas como humanas, y, a las demás, como 'los enemigos' o 'los otros'. Las naciones extendieron su inclusividad a los que hablaban una lengua determinada o se sometían a una autoridad central. Actualmente vivimos en plena etapa de transformación hacia una comunidad planetaria que incluye los ecosistemas. 
De Revista Integral Marzo 2014

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