divendres, de desembre 26, 2014

Todas las personas necesitamos una historia para contar

Foto del blog de Iván de la Nuez en "Del apocalipsis a la apoteósis"
De Ramos en "Metáforas sociales del tiempo en España: una investigación empírica"

La “narración” forma parte de la propia vida. Como dice la escritora Nélida Piñón “todas las personas necesitamos, al final del día, tener una historia para contar” (…) En realidad, al ser humano sería mejor definirlo como homo narrans que como homo sapiens. Las historias que se cuentan rastrean amplios horizontes, pero también resumen y entraman la jornada en el día a día, en su inmediatez, tras la caída del sol.
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(…) La reconfiguración narrativa del horizonte del pasado resulta de la operación conjunta de recordar y olvidar en un presente de la acción que marca sus demandas de sentido. Los relatos que emergen se entraman de maneras variadas recurriendo al acervo de historias disponibles en el medio cultural en que se está situada. Pero, en cualquier caso, y como subrayó Maurice Halbwachs (1950) en el campo de la sociología de la memoria, recordar es ser. Si esto es así, entonces el complejo formado por el recuerdo y el olvido (…) ha de ser concebido como una realidad social: cuanto mayores y más plausibles sean las pretensiones de ser tanto más operarán mecanismos selectivos de memoria y olvido que permitan generar relatos significativos de un pasado del que se surge. 

(…) El pasado es un pozo sin fondo de historias que aleccionan sobre el mundo actual, ya mostrando su degradación, ya mostrando sus valores positivos. Todas las personas que hablan se abren a rememorar el pasado, no sólo el propio o vivido, sino también el pasado escuchado en casa.

2 comentaris:

José María Arroyo Bermúdez ha dit...

Tal vez por eso, desde hace años, muchos años, escribo un diario. Quizá algún día haga una pira con él, al menos con lo escrito de mi puño y letra y no con el frío e impersonal teclado. ¿Te apuntarías al calor de esa pira de narraciones?

Cris Pérez-Vàzquez ha dit...

Llevo unos días yendo cada noche a casa de mi abuela.

Al lado de su hoguera, me explica su vida, una vida que no está recogida en ningún libro, sólo en su cabeza. Muchas veces me repite el mismo fragmento de su vida, siempre desde una óptica o un matiz diferente. Dejo que me lo repita y engullo sus palabras como si estuviera en el cine.

Probablemente de lo que me explica a lo que yo hubiese vivido de estar allí cambiaría totalmente la historia y le cambiaría trozos. Pero como no estaba dejo que comparta lo que ella vivió, me dejo llevar por sus emociones. El otro día lloramos juntas por la muerte de su padre.

¿Tu diario y una pira? No lo quemes. Alguien, quizás yo, escuchará entusiasmada lo que viviste y cómo lo hiciste.

Cada vez que cojo mi diario y leo, leo una persona diferente, leo palabras que ya no son mías y sin embargo yo escribí. Me fascina que yo pueda escribir esos textos y que ciertas cosas fuesen tan importantes.

Me encantan las historias, me fascinan las cosas cotidianas. Me apunto ¡sí!

Corrección

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