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S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: octubre, 2014

Tu cuerpo te habla, las dolencias te hablan. Elige tu sanación

De Eric Rolf en La Medicina del Alma

El Idioma Creativo Interior nos da un esquema a través del cual podemos mirar y buscar en nuestro interior las causas y las creencias que en ese momento nos están limitando. Por fin, uno mismo es el creador de su enfermedad y también el creador de la sanación. Todo médico, sanador o terapeuta sólo es un participante útil en el propio proceso del paciente hacia la curación, como un espejo mágico que refleja y también habla. Sin un espejo, es difícil verse la nariz o la parte de la cara que tienes sucia, el espejo ni te ensucia la cara ni por fin te la limpia, pero sí es útil.
Cuando digo que creamos y también curamos nuestras dolencias, estoy hablando de cómo unx está o no está en armonía con su propia vida y con la vida en general. Fundamentalmente estamos hablando de las creencias del/la paciente. Un/a buen/a médico/a, sanador/a o terapeuta, un buen espejo, se define por su capacidad de reflejar de forma comprensible y eficaz lo que, o a quien t…

Nudo gordiano

Los habitantes de Frigia (actual Anatolia, Turquía) necesitaban elegir rey, por lo que consultaron al oráculo. Este les respondió que el nuevo rey vendría por la Puerta del Este acompañado de un cuervo que se posaría en su carro. Así fue como el labrador Gordias llegó a ser rey de Frigia, región de Asia Menor, en la actual Turquía.

 En agradecimiento, fundó la ciudad de Gordion sobre el río Sangario y consagró su carro a Zeus: el yugo y su lanza estaban unidos por un nudo tan especial que no podían verse sus extremos, por lo que existía la leyenda de que quien deshiciese o desatase aquel nudo tenía garantizado el dominio de Asia.

Satisfacer necesidades

Al oír hablar sobre Diógenes, Alejandro Magno conocido en la polis así como en toda la Magna Grecia quiso conocerlo. Así que un día en que el filósofo estaba acostado tomando el sol, Alejandro se paró ante él.

- "Mi nombre es Alejandro El Grande”.

- "Yo soy Diógenes el perro”

Diógenes no parecía importarle quien era, o quizá no lo sabía.

El emperador recuperó el turno:

Lentejas o sumisión

Un día, estaba Diógenes comiendo un plato de lentejas sentado en el umbral de una casa. Comer lentejas era lo más mezquino que se podía comer en Atenas y significaba que pertenecías al eslabón más bajo de la sociedad.

Pasó un ministro del emperador y dijo:

- "¡Ay, Diógenes, si aprendieras a ser más sumiso y a adular un poco al emperador, no tendrías que comer tantas lentejas!."

Diógenes dejó de comer, levantó la vista y mirando al acaudalado interlocutor:

- “¡Ay de ti, hermano. Si aprendieras a comer un poco de lentejas, no tendrías que ser sumiso y adular tanto al emperador!.”

Significado de los cuentos

En cierta ocasión se quejaba una discípula a su Maestra:

"Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado"

La Maestra replicó:

"¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?"