Ves al contingut principal

El arrebato de la pasión debe frenarse con la serenidad para no causar destrucción

De V. Crespo
Reflexiones de un fin de semana alejado en plena naturaleza.

La pasión es capaz de asomar a la vida lo que ha de vivir, pero una vez cumplida la misión, es la serenidad la que permite que lo nacido se desarrolle y crezca.

Solo hay que observar la naturaleza y esta reflexión queda patente. No hay pasión constante aplicada sobre un ente vivo que le permita a este desarrollarse. En todo caso lo destruye y aniquila, como Saturno devorando a su hijo.

Saturno de Rubens
La pasión es la fuerza de empuje, la que rompe y crea, pero hasta ahí llega su papel. Después, lo creado demanda esa maravillosa parsimonia, no aburrida ni carente de matices, que le permite a la existencia percibir su entorno de forma amable, tranquila, armoniosa...como el abrazo de una madre a su hijo.

Vivir en la pasión frenética y constante es morir a cada instante, es no encontrar la paz, pues la lujuria requiere de la serenidad para volver a rearmarse una vez lo engendrado ha completado su ciclo vital.

¿Podrían los planetas girar en torno al sol sin esa paz de la que hablo? La Gran Explosión (pasión) lo trajo todo a la luz, pero es la rutina cósmica la que invita a que la vida haya podido desarrollarse.

Ambas, pasión y serenidad, son respectivamente las hermanas que alumbran y permiten la prolongación de la creación, cada una con su parcela de tiempo y lugar.

Observa sino aquello de lo que nos hemos alejado y lo comprobarás.

Observa los campos y reconocerás en ello el papel de cada estado.

La naturaleza, sabia, una vez más.

Foto: Saturno devorando a su hijo (Rubens).
>>

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

La omnipresencia de la pérdida: Kafka y la muñeca viajera

De Jordi Sierra i Fabra
Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. La niña lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca. Ayudó a la niña a buscar la muñeca, aunque no tuvieron éxito. Quedaron al día siguiente para seguir buscándola.
Como no la habían encontrado, Kafka inventó ser cartero de muñecas y le entregó una carta “escrita” por la muñeca donde le decía a la niña que no llorase su ausencia, que había salido de viaje a ver mundo: 
- "Te escribiré mis aventuras ." - concluía la carta.
Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía las cartas que escribía de aventuras imaginarias de la muñeca. La niña quedaba así consolada. 
Kafka se puso enfermo y tuvieron que poner fin a sus encuentros. Le regaló una muñeca con una carta. La muñeca obviamente era diferente que la muñeca original. La carta explicaba que los viajes la habían cambiado.
Años más tarde, la chica ahora crecida, encontró u…

¿Para qué sirve la mente?

De Eduard Gasset "El Scio. La medicina cuántica." la Eco

Para pensar, está claro, pero ¿para qué sirve pensar?
Pensar da sentido al mundo a nuestro alrededor. El cerebro puede ser observado, a semejanza de todo en el universo, como un sistema cuántico en el que trabajan multitud de redes neurales cuánticas en evolución, seleccionadas y sufriendo mutaciones basadas en su funcionalidad en relación a su interacción con sistemas perceptuales y motores, siempre determinado por las necesidades del organismo.

¿Hiperempatía?

Hiperempática: dícese de la persona que es empática en exceso. Asume los problemas de las otras personas como propios. A sus propios problemas, se le añaden los de la demás gente hasta la saturación y el sufrimiento extremo. Antepone gustos y derechos de otrxs a los propios.
Los actos egoistas son necesarios para el buen funcionamiento psicológico. Las personas empáticas se sienten culpables cuando hacen un acto egoista, ya que creen que su actitud es falsa y malintencionada.
De Silvia Luthor
En este enlace hay la interpretación de un test que puedes realizar en este otro para medir tu empatía.