dijous, de gener 03, 2013

¡Muerte al Amor!

Un día terrible, Odio, rey de la Maldad, convocó una reunión urgente de sus subditxs. Era la primera vez en la historia del mundo que todos los sentimientos negros y los deseos más perversos venidos de las profundidades de todo corazón humano se encontraban, pues cada uno actuaba por separado o en clanes dispersos con pactos que traicionaban y volvían a profanar.

Una vez reunidxs, Odio habló: 
"Lxs he convocado aquí a todxs, porque deseo con todas mis fuerzas cometer un asesinato".

Lxs asistentes se miraron los unxs a otrxs extrañadxs. Odio mataba a quien se propusiera casi siempre sin ayuda. Empezaron a cuchichear y se oían todo tipo de comentarios:
"¿Será una trampa?"
"¿Querrá organizar una masacre?"
"¿Para qué nos necesita?"

Odio prosiguió con su discurso: 
"Quiero que maten a Amor".

Una sonrisa malévola asomó en el rostro de casi todxs, muchxs le tenían ganas. Mal Carácter se avanzó a todos decidido: 
"Yo iré y les aseguro que en un año Amor habrá muerto, provocaré tal discordia y rabia que no podrá soportarlo".
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Todxs convinieron en reunirse de nuevo en un año.

Pasado el año, escucharon el reporte de Mal Carácter: 
"Lo lamento. Lo intenté todo. Cada vez que sembraba discordia, Amor la superaba y salía adelante"

La Decepción escupió en la cara a Mal Carácter y Ambición lo apartó de una patada y haciendo alarde de su poder, con todo su menosprecio dijo: 
"El inútil de Mal Carácter ha fracasado, iré yo. Desviaré la atención de Amor hacia el deseo por la riqueza, por el poder o por cualquier otro deseo ante el cual sucumbirá. No podrá resistirse a eso"

Ambición empezó su particular ataque. Amor quedó malherida, la Ambición consiguió ganar terreno. El deseo y las expectativas lo estaban matando, hasta que un día Amor desechó esos sentimientos y los tomó como una hoja de ruta y no como un objetivo en sí mismos. De este modo, Amor venció a Ambición.

Furioso el Odio, ante el fracaso de Ambición envió a Celos. Celos hizo uso de su capacidad para burlar y pervertir el Amor y la Autoestima. Inventaba toda clase de artimañas y situaciones para despistar al Amor y lastimarlo con dudas y sospechas infundadas.

Amor, confundido, lloró y sus lágrimas fortalecieron su voluntad. Decidió que no quería morir y con valentía y determinación se impuso sobre Celos y venció.

Año tras año, Odio siguió en su lucha enviando a sus más hirientes aliadxs: Frialdad, Egoísmo, Cantaleta, Indiferencia, Miseria, Enfermedad y a muchxs otrxs. Amor parecía indestructible. Todxs fracasaban. Cuando parecía que Amor desfallecía, volvía a retomar fuerzas y conseguía superar todos los obstáculos de Odio.

El rey de la Maldad se convenció de que Amor era invencible y viendo fracasados todos sus intentos, volvió a convocar una reunión: 
"Amor ha soportado todo, llevamos años insistiendo y no logramos hacerle sucumbir..."

Desde un rincón, un sentimiento poco conocido se removió discretamente. Vestida de negro y con el rostro escondido bajo un sombrero gigante tenía un aspecto fúnebre como el de la muerte: 
 "Yo mataré el Amor", dijo con seguridad.

Todxs se preguntaron quien era esa que pretendía hacer sola, lo que nadie había conseguido.

Odio con un extraño brillo maligno en sus ojos recuperó su atronadora voz: 
"Ve y hazlo".

Pasado poco tiempo. Odio volvió a convocar a todos los negros sentimientos y malos deseos: 
"¡El amor ha muerto!", pronunció con su lúgubre voz.

Con un gesto imperceptible, el sentimiento del sombrero negro arrojó entre lxs asistentes al Amor muerto y destrozado, giró sobre sus talones y se dirigió hacia la salida.

Los negros sentimientos y malos deseos inquirieron entonces a Odio para saber quien era ese sentimiento que había conseguido superar todos los intentos frustrados por su enemigo, Amor. Odio se dirigió a la muchedumbre:
"Ella solo tuvo que acechar discretamente. Amor esperaba una nueva prueba para luchar contra alguna nueva adversidad, esperaba algo o alguien para entregarse, para ayudar. Pero nada especial sucedía, así que siguió viviendo su vida que se fue convirtiendo en rutina. Amor quería hacer cosas, pero nunca le parecía el momento adecuado para interrumpir sus costumbres. Todo era normal, toda su vida y poco a poco se fue consumiendo en el aburrimiento, en la rutina. Monotonía mató a Amor desde su poderoso y dañino silencio."

Corrección

De Idries Shah, maestro sufí (1924-1996) La Sabiduría de los Idiotas Abdullah ben Yahya estaba enseñando a un visitante un manuscrit...