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Entrades

S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: setembre, 2012

La herida con la madre

Foto de Ingrid Tusell Domingo
Adaptado del texto de Germana Martin en Mujeres en Curso

"La herida con la madre es algo que cada una de nosotras debe sanar. Para comenzar, debemos comprender que ellas nos dieron la vida y criaron en un marco donde sus potencialidades y derechos eran brutalmente sojuzgados -en muchos casos hasta con violencia física- y debemos perdonar que ellas hayan ejercido ese mismo patrón de desvalorización y sometimiento con nosotras, que ha generado una brecha de dolor entre ambas".

Nudo gordiano

Gordias, campesino de Gordión, llevaba sus bueyes atados al yugo con unas cuerdas anudadas de un modo tan complicado, que era imposible desatarlas. Se trataba de un nudo gordiano que quien consiguiera desatar podría conquistar Oriente.
Fueron muchas las personas que utilizaron sus mejores artimañas en intento fallidos para desatar el nudo. Un valiente joven, tras cruzar el Helesponto, llegó a Frigia donde se enfrentó al reto de desatar el nudo.

Palabras que mienten

"Por mucho que expliques el Universo, la Realidad no es eso. (...) La Perfección de la Sabiduría niega que tú penetres en la Realidad, en la torpe red de palabras y conceptos, para que rompas tus preconcepciones sobre todas las cosas. (...) La Perfección de la Sabiduría niega que en la Realidad en que tú estás hayan esas cosas. Son sólo engaños de las descripciones convencionales, no la Verdad de la Realidad."

Vessantara "Meeting the Buddhas"

Monstruo de la razón

El monstruo de la razón era un ser racional, aparentemente estable y lineal, tenía fama de no poseer ninguna vulnerabilidad, era fuerte y nunca mostraba debilidad alguna. Un buen día o malo, según se mire, se dio un golpe en la coronilla. La indisposición debida al trauma que tenía en su cabeza lo confundía, dejó de tener respuestas racionales para todos los acontecimientos de su vida y cuando se esforzaba en encontrar respuestas, atribuía significados erróneos a las experiencias que le pasaban. Convencido de su interpretación, se sumía en la más profunda tristeza al no coincidir con lo real. Desesperado intentaba conservar la calma ante la gente. No mostraba su inquietud a las personas. Mantenía la compostura, se esforzaba por mantener su semblante invencible, autosuficiente e independiente y no pidió ayuda.

Hasta que la inestabilidad que el golpe le había asestado lo hizo sucumbir en su irracionalidad, en sus miedos e inseguridades. Cuando se sentía así, de una bocanada de fuego q…