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Entrades

S'estan mostrant les entrades d'aquesta data: desembre, 2011

¿Presión? ¿Perfeccionismo? Llámalo “X”

Coloco los pies allí, aguanto el bloqueo, levanto la mirada a la siguiente presa sin perder el equilibrio, con un sutil movimiento cojo el siguiente agarre y continúo impávida, sin darme cuenta de que he ejecutado el movimiento a la perfección.
Así escalo cuando fluyo, me vacío de mí misma, me olvido de quien soy y dejo que la técnica, la experiencia, la fuerza y todo el resto de aptitudes se apoderen de mi cuerpo. Me hacen olvidar quien soy, me hacen olvidar mis obligaciones y compromisos y sólo escalo. En realidad, no soy yo quien escala, en realidad un cuerpo que no parece el mío, me transporta a un viaje de roca, magnesio y posturas que desconozco.

¡Escucha!

- ¿Para qué escribes?

- Escribo para que me escuchen

- ¿Cómo van a escucharte si sólo escribes?

- ¿Cómo van a escucharme si lo único en lo que están pensando es en la respuesta que deben darme?

No sólo escribo para mí, escribo para que me escuchen, escribo porque en este mundo de individualismos, de consumo, de velocidad, no tenemos tiempo ni para escucharnos ni para reflexionar las palabras que acaban de decirnos, sólo nos han enseñado a replicar y quien replica más rápido parece que es mejor.

Perder las hojas

Hace unos días inicié un cruce de conversaciones virtuales con Pekas acerca de algunos temas que me inquietaban.
Entre muchos de los temas de los que hablamos, surgió el tema de las pérdidas. Le pedí permiso para publicar su reflexión:
"La pérdida, no es sólo pérdida. Las hojas caen de los árboles porque necesitan prepararse para el duro Invierno. La savia baja de la copa de los árboles porque se la necesita en tronco y en raíces. Los osos se echan a dormir. La pérdida es una una oportunidad de cambio y de renacimiento, de crecimiento. Una vez el Yang ha alcanzado su pleno apogeo, la culminación del calor, es el momento de que el Yin inicie su etapa de crecimiento. Es hora del "balance", el frescor del otoño invita a recogerse. Es sano "respetar" y saber escuchar esa energía."
Después de esa reflexión pensé en mi propia metáfora y vino a mi mente un vaso. Un vaso lleno no puede contener nada más, debe vaciarse para recibir nuevas cosas. Podemos aferrarnos a vie…

Cachorritos diferentes

Un tendero estaba clavando sobre la puerta de su tienda un letrero que decía "Se venden cachorros". Letreros como ese tienen una atracción especial para los niños pequeños y efectivamente, un niño apareció bajo el letrero del tendero.

- ¿Cuánto cuestan los cachorros? -preguntó. -Entre treinta y cincuenta euros- respondió el tendero.

El niño metió la mano en su bolsillo y sacó algunas monedas, -tengo dos euros con treinta y siete céntimos- dijo -¿puedo verlos, por favor?

El tendero sonrió y silbó, y de la caseta de los perros salió "Dama", que corrió por el pasillo de la tienda seguida de cinco pequeñitas, diminutas bolas de pelo. Un cachorro se estaba demorando considerablemente. El niño inmediatamente distinguió al cachorro rezagado: ¡era cojo!.