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Las capas de la cebolla

He descubierto la letra de una canción que creo que se puede aplicar como metáfora a muchas de las estructuras sociales impuestas que limitan nuestro espíritu crítico, nuestra libertad y nuestra capacidad de decisión.

Algunas personas tratamos de construir nuestra propia identidad, de forma independiente a aquello que nos rodea y, antes o después, nos damos cuenta de que es imposible. Somos como una cebolla. Cada capa es una experiencia, un aprendizaje o una persona que nos ha influído para forjar nuestra forma de ser.

Estamos tan impregnad@s de todas esas influencias que cuesta discernir qué nos gusta, qué nos disgusta, qué queremos y qué no queremos. A menudo, libramos verdaderas batallas internas para tomar conciencia de aquello que tenemos tan asumido como propio que ni siquiera somos capaces de identificar para poder librarnos de ello o aceptarlo.

Para más INRI (utilizo INRI porque me parece una verdadera tortura), tenemos a nuestro alrededor toda una serie de instituciones que nos recuerdan cómo nos educado, cómo debemos comportarnos, quienes somos y que se aseguran que debamos mantenernos como somos y no cambiar. De lo contrario, pasamos al mundo de loc@s, soñador@s o de cualquier otro adjetivo que se os pueda ocurrir y que signifique que no actuamos según una norma o según una coherencia impuesta y, ¡todavía peor, autoimpuesta!

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Evidentemente esas instituciones son, por citar algunas: el estado, la iglesia, la educación y, como no, la familia. La familia espera que actuemos de una forma u otra y si no actuamos de esa determinada manera, no sólo tenemos que enfrentarnos a nuestras propias incoherencias que nos atormentan, sino que además tenemos que asumir que deberemos saltar otro obstáculo, la mirada de la familia.

Quien tenga dudas acerca de la sumisión y la influencia de esas instituciones, deberá hacer un ejercicio de reflexión un tanto más profundo. Por ejemplo con la religión. Quien diga que no es creyente y que la religión no le influye, miente. A nivel personal, much@s de nosotr@s sólo concebimos una relación de pareja monógama y esa estructura familiar es cristiana. Lo que entendemos por lo que está bien o lo que está mal también viene impuesto por una ética o moral de origen cristiano.

No quiero ahondar más en la religión. Lo que pretendo es rendir homenaje a todas aquellas personas que son capaces de desnudarse ante ellas mismas, que pueden identificar aquello que no les gusta y que son valientes para librar su batalla personal. Que con una parte de la victoria muy importante entre sus manos y llorando de tanto pelar esa cebolla, siguen enfrentándose a cualquier institución que quiera volver a ponerle esa capa contra quien tanto ha luchado.

Esta es la canción de Oskar kon K:

Autogestionas tu vida, otra forma de pensar, de crear un mundo nuevo, donde la vida sea vida y el sueño se haga realidad.

La sociedad te limita y te hace sentir mal. Quieres vivir tu propia vida. Pero el estado te liquida y con eso quiere acabar.

Tiene miedo al pensamiento colectivo, individual; de que pienses por ti mismo, por ti mismo esto que hay normas que asustan que tú te puedas organizar.

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