Vivir. Itinerario de Innovación Personal

De Eugenio Ibarzabal

Siempre me ha fascinado la palabra descubrimiento: es como si nos diera a entender que la solución estaba ahí, a nuestro lado, muy cerca, pero cubierta por la bruma.

– Esa bruma es común a otras muchas personas.

– Esa bruma es mental. Corroe, actúa, entorpece y hace daño en la medida en que existe en nuestra mente, pero en ocasiones solo existe en nuestra mente.

– No todo es cuestión de voluntad, pero al final es la voluntad para disipar la bruma lo que realmente cuenta.

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1.- ¿Sabe realmente lo que hoy le toca hacer? ¿Podría hacer una lista inicial?

2.- ¿Puede identificar por el contrario lo que le gustaría? ¿Podría hacer una lista inicial?

3.- Eso que le toca hacer, ¿tiene una connotación positiva o negativa? Obsérvelo.

4.- Y lo que le gustaría hacer, ¿tiene una connotación positiva o negativa? Obsérvelo.

5.- ¿Puede evitar lo que hoy le toca hacer?

6.- ¿Tiene tal vez la impresión de que lo que le gustaría es tan sólo no hacer lo que hoy hace?

7.- ¿Está claro lo que realmente le gustaría hacer si no tuviera que hacer lo que hoy hace?

(p. 28)

Comentaris

Mister Gasman ha dit…
Entiendo la bruma como confusión, como freno al avance individual. Incluyo en esa bruma no sólo temores internos de capacidad, de miedos varios, de saber si se está preparado o no, además contemplo en esa bruma cegadora, las trabas y las trampas que la infraestructura formal del escenario en el que me encuentro; burocracia, permisos, pagar, pagar y pagar, antes de hacer nada... Es una mole que atenaza cada paso que doy.

Pero tienes razón en algo; es como si estuviera ahí mismo y sólo faltara alargar la mano para obtenerlo. ¿Cuándo soplará el viento llevandose esta bruma espesa?

Salut!
Me gusta tu metáfora del viento como agente externo para disipar las trampas de la infrastructura.

En cierta manera son obstáculos que cuando los superas, te permiten paladear mejor el triunfo.