dimecres, de març 07, 2007

Talento: éxito o fracaso

Una experta en Inteligencia Emocional, nos explicaba en el Encuentro de Coaching que las personas podemos tener miedo al éxito o al fracaso. Leyendo sobre el tema, he encontrado un artículo en el diario Cinco Días, escrito por Juan Carlos Cubeiro, que propone una teoría de la doctora Carol Dweck, profesora de la Universidad de Stanford que acaba de publicar "The Power of Mindset".

Las personas contamos con una de las dos mentalidades: la fija (el talento como don: se tiene o no se tiene) y la de crecimiento (el talento como esfuerzo; un talento que se alcanza o no).

La visión que tenemos sobre nosotros mismos afecta en profundidad a nuestra forma de gobernar nuestra vida. De este mismo tema habla la física cuántica, la filosofía budista, etc. Nosotros creamos el mundo con nuestros pensamientos para bien y para mal.

Los que tienen mentalidad fija rechazan inconscientemente, sin darse cuenta, las oportunidades de aprender. Como creen que la virtud (inteligencia, fuerza, belleza, simpatía...) viene dada, achacan los resultados a su falta de virtud y se hunden ante los fracasos y los malos resultados. El fracaso pasa de ser una consecuencia a convertirse en una identidad personal: soy un fracasado, no soy inteligente...

La mentalidad fija prefiere una vida cómoda y sin desafíos. Prefiere deshacerse de la responsabilidad de crecer.

En cambio, los que creen en el crecimiento (y lo practican día a día) se enfrentan a las adversidades, las superan y siguen adelante. Deciden cambiar el yo soy, por el estoy. Darle a los momentos, una condición dinámica y convertir el fracaso en una circunstancia y no en una situación permanente.

¿De qué nos sirve lamentarnos: no soy capaz, no puedo...? Los que piensan en el crecimiento, lo intentan, una y otra vez. A eso, se le llama experiencia, a la acumulación de errores.

En este tipo de pensamiento, el talento se cultiva, se libera, se aprende a reconocer los puntos fuertes y a actuar de verdad sobre las oportunidades de mejora.

No traicinéis vuestro talento

diumenge, de març 04, 2007

Diferencia entre piñas de pino silvestre y de pino negro

Este fin de semana nos hemos encontrado en Andorra personas que nos interesamos por el desarrollo personal. En un momento de estas intensas jornadas, cogí unas piñas del suelo. Unas eran de pino negro y otras de pino silvestre. Eso significa que las dos especies cohabitan y que se dan unas condiciones excepcionales para que especies que normalmente no habitan juntas, convivan.

En ese momento quise compartir con mis compañeros ese pensamiento, compartir esa sensación de estar en un lugar con personas y que entre todos estábamos creando un espacio especial.

Pero mi mente, mucho más rápida que la expresión, fue a otro lugar. Me llevó a reflexionar que para ser consciente de esa rara circunstancia debes conocer la diferencia entre una piña u otra y, además, debes estar receptivo y atento a recibir esa información y conocer la importancia que tiene.

Ahora, volviendo a procesar toda esa información, me doy cuenta que nosotros, los profesionales del Coaching, risoterapia, formación positiva, Programación Neurolingüística, etc. tenemos una información muy valiosa y podemos ayudar a muchos.

En nuestras manos está dar a conocer nuestras profesiones y comprometernos con nuestro objetivo común que de formas diversas consiste en ayudar a las personas a sentirse mejor y a conseguir lo mejor de sí mismas.

Gracias por hacer de este fin de semana algo tan especial.

Gracias A.L. por lanzar la primera piedra y ser un hombre de palabra.

Gracias M.J.D. por apoyarme desde el principio y por tu amor incondicional.

Gracias M.A.M. por encontrarme en nuestro nuevo Dios, Internet; por tu aceptación y por tu entusiasmo.

Gracias A.A. por tu ternura y tu transparencia.

Gracias C.N. por tus ganas de divertirte y aprender.

Gracias S.F. por tus reflexiones y tu entrega.

Gracias M. por tu amor y tu espontaneidad.

Gracias M.A. por fortalecerme y por tu confianza.

Gracias B.G. por quererme tanto, por acompañarme y por ser como eres.

Gracias J.J. por entregarte y venir a nuestro terreno.

Gracias L.H. por tu paz, tu aceptación y tu hijo.

Gracias A. por darme la oportunidad de conocerte y por tu

Gracias T. por enseñarme la niña que llevas dentro sin apenas conocerte.

Gracias Joan, a tus padres y a los que forman el equipo del Hotel Camp del Serrat. Nos habéis tratado muy bien y hemos comido genial.

Corrección

De Idries Shah, maestro sufí (1924-1996) La Sabiduría de los Idiotas Abdullah ben Yahya estaba enseñando a un visitante un manuscrit...