Ves al contingut principal

El eco de la vida II

Hace algunos meses le dije a una cliente que leyera la historia del Eco de la Vida y me respondió que era otra bonita historia que no le servía para nada.

Debería decir que supe qué decir y que el "nada" me indicó qué debíamos trabajar. No fue así y sigo dándole vueltas, supongo que todo es cuestión de distancia:

No se consigue el eco de la montaña si no es a una distancia apropiada. Así la vida, cumplidora, nos devuelve generosamente lo que emitimos, aunque uno pretenda lo contrario.

La petulancia del poder eterno es una ilusión que hace sufrir. Muy pocos se retiran a tiempo. Pretendemos que nos quieran, nos admiren o nos idolatren. Ello guarda muchas veces relación directa con la autoestima, muchas veces automutilada.

Los antojos suelen tener un alto coste social y personal, malogran el poder de lo simple, de lo espontáneo; de disfrutar con lo que somos y con lo que tenemos, sin pretensiones superficiales.
Cuentos para regalar a personas originales, Enrique Mariscal (pág. 54)

Comentaris

Entrades populars d'aquest blog

La omnipresencia de la pérdida: Kafka y la muñeca viajera

De Jordi Sierra i Fabra
Franz Kafka se encontró con una niña en el parque al que iba a caminar todos los días. La niña lloraba desconsolada porque había perdido su muñeca. Ayudó a la niña a buscar la muñeca, aunque no tuvieron éxito. Quedaron al día siguiente para seguir buscándola.
Como no la habían encontrado, Kafka inventó ser cartero de muñecas y le entregó una carta “escrita” por la muñeca donde le decía a la niña que no llorase su ausencia, que había salido de viaje a ver mundo: 
- "Te escribiré mis aventuras ." - concluía la carta.
Este fue el comienzo de muchas cartas. Cuando él y la niña se reunían, él le leía las cartas que escribía de aventuras imaginarias de la muñeca. La niña quedaba así consolada. 
Kafka se puso enfermo y tuvieron que poner fin a sus encuentros. Le regaló una muñeca con una carta. La muñeca obviamente era diferente que la muñeca original. La carta explicaba que los viajes la habían cambiado.
Años más tarde, la chica ahora crecida, encontró u…

¿Para qué sirve la mente?

De Eduard Gasset "El Scio. La medicina cuántica." la Eco

Para pensar, está claro, pero ¿para qué sirve pensar?
Pensar da sentido al mundo a nuestro alrededor. El cerebro puede ser observado, a semejanza de todo en el universo, como un sistema cuántico en el que trabajan multitud de redes neurales cuánticas en evolución, seleccionadas y sufriendo mutaciones basadas en su funcionalidad en relación a su interacción con sistemas perceptuales y motores, siempre determinado por las necesidades del organismo.

¿Hiperempatía?

Hiperempática: dícese de la persona que es empática en exceso. Asume los problemas de las otras personas como propios. A sus propios problemas, se le añaden los de la demás gente hasta la saturación y el sufrimiento extremo. Antepone gustos y derechos de otrxs a los propios.
Los actos egoistas son necesarios para el buen funcionamiento psicológico. Las personas empáticas se sienten culpables cuando hacen un acto egoista, ya que creen que su actitud es falsa y malintencionada.
De Silvia Luthor
En este enlace hay la interpretación de un test que puedes realizar en este otro para medir tu empatía.