dilluns, de desembre 25, 2006

Fuerza de voluntad


Seguiré creyendo, incluso cuando la gente pierda la esperanza.
Seguiré amando, aunque sólo haya odio o indiferencia a mi alrededor.
Seguiré construyendo, aunque otros destruyan.
Seguiré hablando de paz, incluso en un mundo de guerra.

Y seguiré sembrando, aunque otros pisen la cosecha.
Y seguiré haciendo oir mi voz, aunque todos callen.
Y seguiré dibujando sonrisas en las miradas tristes.
Y seguiré intentando aliviar el dolor de los que sufren.

Regalaré
motivos de alegría donde sólo haya tristeza.
Ayudaré
a caminar a los que desfallezcan.
Abrazaré
a quienes han perdido la esperanza.

Porque en medio de la desolación siempre habrá un niño que nos mire expectante.
Porque incluso la peor tormenta pasa, y antes o después nace el sol.
Poque la hora más oscura es la que precede al amanecer.
Porque siempre habrá un pájaro que cante para cada uno de nosotros,
y un niño que nos regale una sonrisa,
y mariposas de colores que me muestren la belleza de la naturaleza.

Pero...

si un día la vida se me gira en contra y me rindo,
si un día ves que ya no sigo,
si se ha borrado la sonrisa de mi rostro,
si he perdido las fuerzas y la esperanza,
si no oyes mi voz...

Acércate
abrázame
regálame una sonrisa.

Eso será suficiente para que pueda seguir el camino...

...a tu lado

dissabte, de desembre 23, 2006

Esperanza

Hace años, un diario del interior del país publicó una serie de notas pronosticando una cosecha excepcional. Los agricultores, advertidos de la buena noticia, sembraron con más confianza y diversidad que de costumbre. El entusiasmo se generalizaba a medida que la prensa local reiteraba el vaticinio alentador, más deseado que real. Y por el poder de la esperanza generalizada, la cosecha resultó extraordinaria, aunque las fuentes de información fueron osadamente inventadas por el Jefe de Redacción.

El estímulo social fue aceptado por los hombres de la comunidad rural y se transformó en un hecho concreto de ganancias compartidas.

Imaginar hace que suceda lo que se imagina.

Pág. 135 Cuentos para regalar a personas originales, Enrique Mariscal (Grijalbo)

divendres, de desembre 22, 2006

Sembrar y recoger


Quien siembra plantas, recoge alimento.
Quien siembra flores, recoge perfume.

Quien siembra trigo, recoge pan.
Quien siembra amor, recoge amistad.

Quien siembra alegría, recoge felicidad.
Quien siembra vida, recoge milagros.

Quien siembra verdad, recoge confianza.
Quien siembra cariño, recoge gratitud.


Somos sembradores que repartimos diariamente miles de semillas a nuestro alrededor.
Que seleccionemos siempre las mejores semillas, para que, al recibir la cosecha correspondiente, tengamos siempre motivos para estar agradecidos.

Gracias Antonio, por compartir estas palabras conmigo.

dilluns, de desembre 11, 2006

Actitud de Vicente

Ayer, mi amigo Vicente me decía volviendo de escalar. Si todos pensáramos lo que no nos gustaría que nos hiciesen y no se lo hiciéramos a los demás, el mundo sería mucho mejor. Terminaba diciendo que era una utopía.

No sé si utopía o no... Si te rodeas de personas así, quizá cierres el círculo y tengas una area de confort... cómoda.

Si actuas así, tu círculo y las personas que se relacionen contigo, así actuaran contigo. Lo veo con mi amigo Vicente, él es así y está rodeado por personas que le respetan y que no consideran o juzgan sus pensamientos o acciones.

En su trabajo, me decía que era diferente, es camionero y me decía literalmente: "te tratan como una mierda, el día que llegas tarde, te lo recriminan, no te preguntan si todo va bien o si ha pasado alguna cosa"

Quizá él mismo también cambie de actitud o quizá será fuerte hasta que las personas que le rodeen acaben siendo amable con él.

¡Gracias, Vicente, por enseñarme estas cosas!

Por cierto, leyendo un libro de filosofía he descubierto que Vicente es filósofo. Resulta que Kant creía que se puede y se debe comprobar la consistencia ética y moral de nuestras acciones y creó una experimento llamado el Imperativo Categórico.

¿Y qué tiene que ver con Vicente?

Pues fíjate: cuando evalúes una línea de acción, debes preguntarte:
¿Me gustaría que todos los demás, si se encontraran en la misma situación, hicieran lo mismo? Si la respuesta es sí, vas por buen camino. Si la pregunta es que no, no debes continuar por ahí.

Esta tarde cuando lo vea, le preguntaré si conoce a Kant o a algún deontólogo. Puede que me sorprenda una vez más.

Triple filtro

En la Grecia antigua, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos.

Un día, un conocido se encontró con Sócrates y le dijo:
- ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo?

- Espera un minuto - replicó Sócrates - Antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro.

- ¿Triple filtro? - preguntó el otro

- Correcto - continúo Sócrates - antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Por eso que lo llamo el “Exámen del triple filtro”
El primer filtro es la VERDAD
¿estás absolutamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto?

- No - dijo el hombre - realmente sólo escuche sobre eso y...

- Bien - dijo Sócrates - entonces realmente no sabes si es cierto o no.

Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la BONDAD.
¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo ?

- No, por el contrario …

- Entonces, deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro que sea cierto.

- Pero aún podría querer escucharlo porque queda un filtro, el filtro de la UTILIDAD.
¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo?

- No, la verdad que no.


- Bien, concluyó Sócrates.
Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no me es útil... para qué querría yo saberlo?

diumenge, de desembre 10, 2006

El riesgo de no correr ningún riesgo

Javier Carril publica en su blog un artículo titulado: El peor riesgo es no correr ningún riesgo

De él hay muchos apartados que me llaman la atención, en especial hoy me han ayudado estos recortes:

Cuando vamos creciendo, sin embargo, determinadas experiencias de la vida van cerrando nuestro entusiasmo por arriesgarnos y aprender.

Como decía el escritor y prestigioso profesor de Standford John Gardner: “A la mitad de nuestra vida la mayoría llevamos en la cabeza un agobiante catálogo de cosas que no tenemos intención de volver a probar porque las hemos intentado una vez y hemos fracasado...o lo hemos hecho peor de lo que nuestra autoestima exigía.” Esto nos limita, nos reduce a un círculo muy pequeño de unos pocos amigos, de un núcleo familiar cada vez más reducido, de un trabajo estable en el que nos sentimos seguros. Nos hemos hecho cómodos, hemos creado nuestra zona de confort, nuestro pequeño refugio. Y este refugio nos impide aprender, crecer, arriesgarnos.

Como decía el escritor y prestigioso profesor de Standford John Gardner: “A la mitad de nuestra vida la mayoría llevamos en la cabeza un agobiante catálogo de cosas que no tenemos intención de volver a probar porque las hemos intentado una vez y hemos fracasado...o lo hemos hecho peor de lo que nuestra autoestima exigía.” Esto nos limita, nos reduce a un círculo muy pequeño de unos pocos amigos, de un núcleo familiar cada vez más reducido, de un trabajo estable en el que nos sentimos seguros. Nos hemos hecho cómodos, hemos creado nuestra zona de confort, nuestro pequeño refugio. Y este refugio nos impide aprender, crecer, arriesgarnos.

dissabte, de desembre 02, 2006

Camino pretencioso

He estado pensando que conseguía todo lo que quería: poder tener un negocio que me permita vivir tranquila, crear mi casa rural, ser una buena coach, viajar, conocer a mucha gente, aprender... ¿y después?

¿Tengo que buscar un nuevo objetivo?

¿Para qué?

¿A dónde quiero llegar?

¿Y si un día ya no tengo objetivos? ¿Y si un día ya he cumplido todos mis sueños?

Sí, de acuerdo, me lo habré pasado muy bien, me sentiré muy orgullosa de mí misma, habré conocido mucha gente y aprendido mucho más...

¿Y después?

Cada cierto tiempo, me llega a la mente esta pregunta. Cuando me permito salir de mi mundo y de mis ocupaciones. Vuelve.

Está conmigo, pero sólo surge en estos momentos. Empieza a aparecer como una inquietud, como una angustia, como algo negativo...

Por fin, me doy cuenta de lo que es.

¿Qué hago en la vida?

No tengo una respuesta muy precisa, sólo sé que haga lo que haga,

quiero disfrutar y ser feliz;

quiero tener momentos para darme cuenta de lo que estoy haciendo y seguir;

quiero que los que me rodeen también sean felices, a su manera;

quiero ayudar;

quiero formar parte del mundo


Ahora, hago un repaso de lo que estoy haciendo y, realmente, voy por buen camino. Aunque a veces me aparte, aunque a veces haga sufrir a los que están cerca y sufra yo también.

Pese a todo eso, soy feliz de hacer lo que hago, de escribir blogs y descubrir personas que leen lo que escribo; de ayudar en todo lo que puedo a nuestro mundo. Suena pretencioso, ya que soy un grano de arena en un desierto, pero sin mi y sin el resto de granos de arena, el desierto no existiría.

Así que seguiré mi "pretencioso" camino.

"Los sueños individuales no transforman el mundo. Un sueño individual es fantasía, sólo si eres capaz de contagiar ese sueño se podrá hacer realidad"

Inspirarse en como se resuelven problemas, no tratar de imitar los resultados

"La respuesta a nuestras preguntas no siempre ofrece solución a los problemas, más aún cuando se toman modelos de los que sólo...